«Habitar es un aprendizaje.»
Mi relación con la naturaleza comenzó mucho antes de dedicarme al yoga, la respiración o la educación ambiental. Crecí entre los pinares y marismas que rodean el río Piedras, en la costa de Huelva, y los paisajes rurales de Galicia junto al río Corzán. Aquellos lugares despertaron una curiosidad que todavía hoy guía mi trabajo: comprender la relación entre las personas y el entorno que las sostiene.
Desde 2009 me dedico a la enseñanza del yoga. A lo largo de estos años he acompañado procesos formativos y he explorado el cuerpo como espacio de observación, aprendizaje y cuidado. Paralelamente, la práctica de la apnea deportiva y el estudio del pranayama me llevaron a profundizar en la respiración como un puente entre fisiología, atención y experiencia.
Con el tiempo, estas líneas de trabajo comenzaron a converger. El interés por la naturaleza, la práctica corporal y la educación respiratoria terminaron configurando una misma pregunta: cómo aprendemos a habitar el cuerpo, la conciencia y el territorio.
Como educador ambiental he participado en iniciativas vinculadas a la interpretación del paisaje, la divulgación de las ciencias naturales y la sensibilización ecológica. El próximo curso comenzaré el Grado en Ciencias Ambientales en la UNED, un paso más en mi interés por integrar conocimiento científico, práctica corporal y comprensión del territorio.
Desde la Sierra de Aracena, junto a Helena Chacón —doctora en Geología, cofundadora de Holística Nature y compañera de vida—, desarrollo proyectos que integran yoga, respiración, educación ambiental y ecología humana. Un trabajo que busca tender puentes entre conocimiento, experiencia y territorio, desde la convicción de que cuidar a las personas y cuidar el mundo vivo forman parte de una misma tarea.
